En marcha la Estrategia de Biodiversidad 2030

La Comisión Europea ha aprobado un programa ciertamente ambicioso, que de cumplirse supondrá importantes avances para la protección de la Naturaleza

El pasado 20 de mayo de 2020 se ha publicado la Estrategia de Biodiversidad de la Unión Europea para 2030. Más allá de poner sobre el papel ciertas necesidades inmediatas, la Comisión Europea ha declarado un Plan de Acción “integral, ambicioso, y a largo plazo” para proteger la Naturaleza y hacer frente a la degradación de los ecosistemas, pensando en el beneficio de “las personas, el clima y el planeta”.

Preguntas y respuestas (ESP)

Perguntas e respostas (POR)

Entre sus principales compromisos, de obligado cumplimiento para la UE y los Estados miembros, cabe destacar:

  • La declaración de espacios protegidos hasta un 30% de la superficie terrestre y un 30% de la superficie marina y su inclusión en la Red Natura 2000. Respecto a los anteriores acuerdos, es reseñable el aumento significativo que esto conlleva en la protección de mares y costas.
  • La restauración de los ecosistemas degradados a partir de un conjunto de medidas: se incrementarán las zonas agrarias de Alto Valor Natural y se fomentará la agricultura ecológica; se reducirá el uso de pesticidas en un 50% y se combatirá el declive de los polinizadores; se devolverán 25.000 km de ríos a un estado natural y se reforestarán zonas degradadas con 3.000 millones de árboles.
  • La dotación de 20.000 millones de euros anuales para la ejecución de estas acciones a través de diversas fuentes de financiación. Además, el capital natural será integrado en todas las prácticas comerciales.

En el contexto actual cabe destacar que al fin se haga hincapié sobre los servicios ecosistémicos de regulación, incluso por encima de los de abastecimiento o culturales, y se adopten políticas que apunten hacia las soluciones basadas en la Naturaleza. También, para que todo esto llegue a buen término, habrá que hacer buena la célebre frase de “piensa global, actúa local” (René Dubos, 1978), y que lo plasmado en el papel se convierta en un gran conjunto de acciones individuales y colectivas beneficiosas para el planeta y para la humanidad.

La conservación de los polinizadores es clave para nuestra salud y bienestar.